CAÑETE LA REAL

HISTORIA

En el Norte de la Serranía de Ronda, a 742 metros de altitud, encontramos la villa de Cañete la Real, sobre uno de los brazos de la sierra del Padrastro y limitada por las estribaciones septentrionales de la Serranía de Ronda y por la Sierra de Cañete, conformándose un valle regado por los ríos Guadalteba y Corbones, que comunican con el Guadalhorce y la Depresión de Antequera.

Su situación geográfica y las características de su orografía han supuesto sin duda los dos factores principales que hacen de Cañete la Real un enclave de gran importancia histórica gracias a su posición estratégica y difícil acceso, permitiéndole en algunos momentos una independencia significativa del Califato de Córdoba y buenos contactos con el Norte de África.

A pesar de la existencia de poblaciones de época romana como la ciudad de Sabora, y del conocimiento a través de las fuentes de presencia fenicia, el elemento quizá más significativo de Cañete la Real y, de hecho, su topónimo es la fortaleza de "Hins Canit" de origen musulmán.

No se puede fijar una fecha exacta para la construcción de la fortaleza, no obstante se estiman cronologías pertenecientes al siglo IX, convirtiéndose en pieza clave para la rebelión de "Umar Ibn Hafsun frente al Califato de Córdoba. 

Según Fermín Requena, la fortaleza de Cañete la Real formaría parte de una segunda línea de defensa de Bobastro, junto con las de Teba, Casarabonela y el Torcal de Antequera, pero la conversión en 906 al cristianismo de "Umar Ibn Hafsun, el alcaide de Cannit, Awsaya ben al Jalí, y jefe bereber se volvería en armas contra el dominio cordobés.

A partir de este momento apenas hay referencia escritas al papel que jugaría "Hins Canit" para el califato cordobés, aunque por su posición se puede discernir su importancia en este periodo así como queda constatada en etapas posteriores.

Más conocido es el papel que juega la fortaleza en el siglo XIV a consecuencia de la gran ofensiva que lleva a los aragoneses a hacerse con diversas plazas fuertes del Mediterráneo a principios del mencionado siglo. Fortalezas como el llamado "Castillo de la Estrella", en Teba, que tras rendirse a los aragoneses en 1330, seguidos por los "Castillos de Cañete de Priego y la torre Ortegicar".

Esta posesión no será duradera, pues se suceden una serie de conflictos que llevan a la fortaleza de Cañete la Real a un traspaso de manos muy continuado, siendo recuperada por Pedro I en 1362 para volver a pasar a manos Nazaríes en 1368. Finalmente, en 1407, Gómez Suárez de Figueroa, hijo del maestre de Santiago, toma la fortaleza de Cañete al asalto mientras se prolongaba el sitio de Setenil.

La tenencia de alcaldía pasa a manos de García Herrera, que fue sustituido por Fernán Arias de Saavedra al abandonar las tenencias de Cuevas y Priego por falta de medios para su mantenimiento.

El nuevo alcaide sufrirá ataques musulmanes en el primer año de su mandato, aunque infructuosos.

En 1410, la tenencia pasa a su hijo, Hernando de Saavedra, que debido a su carácter belicoso perdería la vida en el transcurso de una cabalgada en Setenil, con la consiguiente pérdida del castillo, que sería recuperado por el padre de Hernando, Fernán, que vencería a los musulmanes en Setenil, vengando a su hijo y devolviendo las armas cristianas a la fortaleza.Los ataques nazaríes no cesan, sin duda debido a la importancia estratégica del "hisn", siendo el siguiente ataque en 1482 y llevado a cabo por la tropas de Muley Haçen, durante la tenencia de Pero Enriquez.

Tras la conquista de Ronda, en 1485, la fortaleza de Cañete deja de ser vanguardia, con lo que pierde importancia estratégica, y a pesar de ser paso entre la Serranía de Ronda y la depresión antequerana, el castillo sufre un lento proceso de abandono que se prolonga hasta nuestros días, a pesar de encontrarse prácticamente imbricado en el urbanismo del municipio de Cañete la Real, contemplando desde su inamovible atalaya los devenires de sus vecinos a través de los tiempos.


VISITA NUESTRO CASTILLO HINS CANIT

MUSEO

Centro de Interpretación "Los Vigías del Territorio".

Durante la Edad Media, la Comarca del Guadalteba se convirtió, en más de una ocasión, en el teatro de operaciones bélicas más importantes entre dos mundos entonces irreconciliables. Los actores principales de estas guerras fueron los grandes castillos erigidos en los puntos estratégicos del paisaje, donde se conviertieron y siguen siendo los vigías del territorio.

Encaramados a atalayas naturales que dominan unas panorámicas de muchos kilómetros, los castillos del Guadalteba tuvieron su origen en la revuelta mozárabe que Omar Ibn Hafsún encabezó contra el Emirato de Córdoba durante el final del siglo IX y el primer cuarto del siglo X. La ciudad fortificada de Bobastro, junto con los castillos situados en la Peña de Ardales y Cañete la Real fueron los protagonistas de una guerra que mantuvo en jaque al poder cordobés hasta su independencia de Damasco, con el califa Abderramán III en 929.

La fortaleza de Hins Qannit se levantó junto al antiguo poblado iberorromano de Sábora, en un cerro calizo que se rodeó de las murallas y torres que erigieron los miembros de la tribu bereber de los Jali, asentada en estas tierras. El caudillo tribal Awsaya Ibn Aljali fue, en principio, el principal aliado de Hafsún en su revuelta contra el estado cordobés, pero tras la conversión al cristianismo de Omar y la construcción de sus iglesias en Bobastro, los bereberes de Cannit dejaron de ser aliados de los mozárabes.

La segunda gran etapa de esta fortaleza hay que situarla durante los siglos XIV y XV, cuando el empuje de las tropas castellanas en su guerra contra el reino granadino, situó a la Comarca del Guadalteba en la frontera entre los dos estados enemigos. El inicio de esta guerra se remonta a 1330, cuando el rey Alfonso XI, en una ofensiva militar sin precedentes, toma los castillos de Cañete, Las Cuevas, Priego y Teba, aunque Cañete pasó, en varias ocasiones, de manos castellanas a granadinas, hasta que los Reyes Católicos consiguen arrebatar la plaza al Zagal en 1485, terminándose la gran guerra en la Comarca del Guadalteba.

El Castillo de Cañete la Real es el resultado de numerosas agregaciones de elementos a lo largo de esos seis siglos (del IX al XV). La fortificación perimetral de la montaña (hisn) es de la primera época, planteado un recinto interior que permitía el refugio de la población en casos de guerra. El segundo recinto, con el aljibe y la zona residencial, se construye a partir del siglo XIII, con la refortificación del castillo temiendo al empuje cristiano. El tercer recinto, el más alto en la montaña, se ocupó con una gran torre residencial y una serie de estancias de servicios que conformaron un alcázar.

El Centro de Interpretación Los Vigías del Territorio, ofrece la posibilidad de visitar el Castillo de Cañete la Real, recorriendo su interior y comprobando la distribución e importancia de sus elementos militares.

La subida del primer al segundo recinto, permitirá observar los restos de las casas y el aljibe octogonal.

Por último, el visitante podrá adentrarse en la gran torre que alberga, en sus tres plantas, la musealización que expone las principales piezas relacionadas con la historia de Cañete la Real y las fortalezas de la Comarca del Guadalteba.

En la planta baja, se exponen los vestigios de los orígenes del municipio y la gran importancia que la ciudad romana de Sábora tuvo durante el siglo I d.C. En la segunda planta se valora la importancia del Castillo de Cañete la Real desde el punto de vista arqueológico. Ya en la tercera planta, se informa sobre las fortalezas del Guadalteba y la guerra, con la exposición de armas medievales y maquinaria bélica. Un audiovisual sobre la importancia histórica del enclave culmina una visita inolvidable.

•Dirección: C/ Las Porras, s/n - 29320 Cañete la Real, 

•Teléfono: 952.183.001

•Fax: 952183224

•Correo electrónico: canetelareal@sopde.es

• Web: www.canetelareal.es

HORARIOS DEL CENTRO DE INTERPRETACIÓN Y CASTILLO:

Sábado: De 10:00h a 14:00h.

Domingos y festivos: 12:0h a 14:00h.

Teléfono de contacto: 637.021.253

QUÉ VISITAR

Dentro del núcleo urbano y desde el punto de vista monumental, los edificios más sobresalientes de Cañete la Real son, además los restos del castillo árabe Hins Canit, las casas señoriales de los siglos XV y XVIII con fachadas de gran valor arquitectónico ubicadas principalmente en las calles San Sebastián y Grande.

La Iglesia Parroquial de San Sebastián, con portada de estilo barroco levantada en el siglo XV y reconstruida en el XVIII con una portada barroca de indudable interés, consta de tres naves con bóvedas de medio cañón y en una de ellas se abre un camarín donde se guarda la imagen de la patrona, la Virgen de Cañosantos.

En el exterior tiene especial interés la torre de ladrillo visto y su tejadillo a base de cerámica con dibujos geométricos. El convento de San Francisco, del siglo XVII que tiene un pequeño claustro adosado a la iglesia.

El Monasterio del Santísimo Sacramento de las Monjas Carmelitas, del siglo XVIII, en el que Podemos adquirir la exquisita repostería con la que nos premian las Madres Carmelitas, de la que debemos destacar las Tortas de Caños Santos y los pestiños de calidad suprema.

MONASTERIO DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LAS MONJAS CARMELITAS

IGLESIA PARROQUIAL DE SAN SEBASTIÁN

FIESTAS

FIESTA NUESTRA SEÑORA DE CAÑOS SANTOS

LA HISTORIA:

Las tierras que separan a Cañete la Real de Olvera, gaditanas éstas últimas, han sido siempre zona de pastos. Nuestro pueblo, el malagueño, incrustado prácticamente en la provincia de Cádiz, fue cristiano dos siglos antes que la mayoría de los que configuran nuestra provincia. Incluso ya había abrazado la fe cristiana en la época visigoda, en la que se cree que se le rendía culto a una imagen que fue hallada en el año 1512, según Diego Vázquez Otero, y que se convertiría en la Patrona del antiguo Hins Cannit.

Se cuenta que la Imagen fue encontrada por un vaquero llamado Tello Pascual en el paraje de valle Hermoso. El hallazgo se produjo al seguir éste a una de sus reses, que se introducía por un estrecho pasaje que ocultaba la maleza y daba entrada a una espaciosa cueva en la que manaba un gran baño de sed.

Junto al nacimiento y en un hueco que parecía un altar, vio una imagen de la Madre de Dios. Afirma la leyenda que fue la que ochocientos años antes escondieran ante la invasión islámica. Tello, fue a Olvera para dar cuenta de su hallazgo. Se procedió a su traslado a dicha localidad. Al día siguiente, según la leyenda, la Imagen había desaparecido y fue reencontrada en el lugar donde la había descubierto el ganadero.

Este inexplicable suceso se repitió una y otra vez hasta que se interpretó como el deseo de la Virgen de recibir culto allí donde había permanecido durante siglos. Así creyeron entenderlo también los duques de Osuna, señores del territorio, que levantaron una ermita en aquel lugar.

Durante la ocupación francesa se causaron destrozos de envergadura en los edificios religiosos. Por ello, en Cañete, al saber que la Virgen había sido sepultada en un subterráneo y que no recibía culto alguno, salen del pueblo más de cien personas con la intención de trasladar la Imagen a Cañete, aún sabiendo que sus vidas peligraban con ello.

La comunidad de franciscanos decide acceder al traslado, permaneciendo la Virgen en Cañete los próximos cuatro años. Se tiene constancia de la vuelta de la Virgen el cinco de septiembre de 1814. En la década de 1830, la Virgen volvió de nuevo a Cañete, para quedarse definitivamente en el pueblo que se mostró merecedor indiscutible de tenerla consigo.

La primitiva Imagen de Nuestra Señora de Caños Santos fue destruida en los trágicos sucesos de la Guerra Civil Española, en 1936. En la actual talla, que data aproximadamente de 1941 se conserva la mano de la antigua reliquia. Se dice que la cabeza fue vendida por un niño a una familia de Sevilla por cincuenta pesetas.

LA FIESTA:

Las fiestas de la Patrona de Cañete la Real, la Virgen de Cañosantos, están marcadas por la tradición, cultura y la devoción religiosa. Esta gran fe que los cañeteros/as predican a su Virgen ha permitido conservar la celebración durante siglos. Es, pues, una fiesta muy popular en la localidad y en toda la comarca.

La Fiesta en Honor a la Virgen de Cañosantos se celebra, cada año, el tercer fin de semana de septiembre, aunque sus actos comienzan nueve días antes, rezando el rosario de la aurora por las calles de nuestro pueblo y asistiendo a la novena. Una tradición Cultural, religiosa y festiva que aunque se ha venido perdiendo en otros muchos pueblos vecinos con celebraciones del mismo tipo, en Cañete se conserva como antaño, llena de actividades lúdicas, culturales y religiosas.

Esta es una fiesta muy popular de la que disfrutan los cañeteros/as y vecinos de localidades adyacentes, a lo que hay que sumar aquellos naturales de Cañete, emigrantes, que vuelven cada año a su tierra, desde muchos lugares de toda España y mayoritariamente desde Barcelona. Las fiestas de Cañete la Real son organizadas cada año por una Hermandad cuyo pasado se remonta a siglos antes de la proclamación y celebración de estas fiestas.

La Hermandad de Nuestra Señora de Caños Santos, la más antigua, tradicional y numerosa en hermanos del municipio, 1021 a fecha de diciembre de 2008 organiza todos los eventos que van a tener lugar cada año el tercer fin de semana de septiembre. La Banda de Música da el pistoletazo de salida a las actividades lúdico-festivas, que a ritmo de pasodoble anuncia el comienzo de las fiestas por las calles de Cañete.

Durante tres días, todos los vecinos y visitantes de la localidad disfrutarán de campeonatos deportivos y actuaciones que tendrán lugar en la caseta instalada por la Hermandad de la Virgen. Uno de los actos más esperados es el de la Ofrenda Floral, el sábado por la noche, cuando se reúnen la mayoría de los cañeteros/as, para, después de la ofrenda, cantar la Salve.

La ofrenda y la procesión del domingo, que cierra las fiestas, son los dos momentos más emotivos de las fiestas. El desfile del domingo se desarrolla por las principales calles de Cañete acompañado por las mejores bandas de cornetas y agrupaciones musicales.

Hay un punto muy especial, y es cuando la procesión se para frente a las ventanas del convento de clausura de las Carmelitas y le dirigen la mirada de la Virgen para que las monjas puedan saludarla.

GASTRONOMÍA 

NUESTRA TRADICIÓN CULINARIA:

Carne guisada con cebolla, el relleno de verdura, el potaje de tagarninas y el gazpacho tostado, consumidos todo el año, así como las chacinas de cerdo. Para el invierno se dejan los guisos más consistentes: la clásica "olla" y su "pringá" o los potajes. Los preparados de espárragos y setas de cardo y de chopo presiden la cocina de otoño, mientras que la porra y el gazpacho se hacen imprescindibles en verano. Piononas y magdalenas son los postres más típicos. 

ENTORNO

SIERRA DEL PADRASTRO

Estas cortadas calizas se elevan tras la silueta de nuestro pueblo. Con una altura máxima de 998 metros, su paredes acogen a multitud de especies animales: buitres leonados, búhos reales, águilas ratoneras, grajillas, cernícalos, cabras montesas, etc., por lo que es un espacio de notable interés para cualquier observador naturalista.

A sus pies se puede observar un paisaje de gran interés, con una visión de gran parte de la provincia malagueña.

En sus paredes, de forma respetuosa con sus verdaderos inquilinos, se puede realizar escalada deportiva por las numerosas vías existentes.

Para cualquier cañetero es un verdadero icono dentro del paisaje de nuestro pueblo. 

LA VEGA

A los pies de las sierras de Cañete y de Ortegícar se extiende la Vega. Un paso natural entre el valle de Antequera y la serranía de Ronda.

Desde la antigüedad, este paisaje ha servido de paso y asentamiento de todas las civilizaciones.

Con restos en las terrazas de los ríos del hombre de la prehistoria, hasta los cortijos agrícolas actuales, el hombre ha aprovechado la impresionante fertilidad de estos terrenos. Asentado en su territorio, ciudades romanas, castillos y villas.

Es un paisaje con pequeñas lomas, muy fértiles y surcadas por pequeños arroyos que van a dar sus aguas al Río Guadalteba, que cruza de sur a este todas las tierras de la Vega.

VISTA DE CORTIJO

Estas construcciones salpican nuestra geografía.

Son la herencia del pasado agrícola y ganadero.

En la actualidad, gran número de ellos resurgen de un estado de abandono para volver a dar una luz blanca a todo nuestro paisaje.

FLORA

ORQUÍDEAS

Plantas monocotiledóneas de la familia Orchdaceae, la más vasta del reino vegetal, ya que cuentan con 700 géneros y unas 28.000 especies. Esta familia de planta es la que ofrece las características más avanzadas desde el punto de vista evolutivo, por lo que se encuentran en pleno proceso de diversificación.

Las orquídeas no crecen comúnmente en Europa, a excepción de las orquídeas terrestres cuyo sistema radicular se encuentra bajo tierra. Estas últimas crecen en bosques abiertos, prados o incluso márgenes de riachuelos y lagos ricos en humus. La belleza de las flores contrasta con su simplicidad.

La flor es hermafrodita, zigomorfa, trímeras (2 sépalos y 3 pétalos) y una columna central que sustenta las anteras el pistilo, llamado ginostermo. Los dos pétalos superiores son idénticos, pero el inferior, el labelo, se ha transformado en la estructura más llamativa de la flor.

Las orquídeas tienen unas características de reproducción propias y a veces imitan las formas de Los insectos polinizadores necesarios para su difusión y supervivencia; tal es el modo de algunas de las especies que encontramos en nuestros campos imitando a las abejas.

PEONÍAS

A través de la historia, las peonias han jugado un rol muy importante por su belleza y sus características ornamentales. Los chinos la adoptaron como su flor nacional, bajo el nombre de "Sho Yo", que significa "la más hermosa".

Los japoneses, a su vez, la comenzaron a cultivar en el siglo VIII, quedando cautivados por su belleza.

Desde entonces han desarrollado más de 300 variedades.

En el siglo XIX, los jardines de Europa comenzaron a adornarse con esta flor en todos sus colores y formas. Y hoy, productores de Europa, Asia y Norteamérica proponen la ornamentación de jardines con distintas variedades de peonías por la belleza de su floración y la facilidad de su cultivo.

De esta especie protegida, en nuestras sierras, podemos encontrarlas en dos colores. La rosa, más abundante, y la blanca.

FAUNA

BUITRE

Rapaz muy grande, con alas largas y anchas y cola muy corta. El cuello es también muy largo. En cuanto al hábitat, utiliza terrenos con grandes claros y áreas boscosas. Se instala en zona montañosa con gran abundancia de cortados rocosos y una elevada actividad ganadera y humana (granjas de cerdos, basureros, zonas de caza mayor, etc.)

Es posible verlos surcando los cielos de nuestro pueblo durante casi todo el año, siendo mucho más abundantes en épocas invernales. La colonia que nos acompaña supera los varios cientos y, Para observarlos más de cerca, podemos acercarnos a las paredes del Padrastro y Padrastillo.

Nidifica en cortados rocosos con alturas superiores a los 40 metros y de gran longitud. Es una rapaz colonial, aunque existen parejas que nidifican en solitario. El nido está construido a base de ramas y troncos, tapizándolo con hierbas u hojas de pino. Se observan algunas parejas que depositan los huevos en nidos de otras rapaces como el águila real. La puesta suele realizarse durante el mes de enero, aunque existen puestas en diciembre y febrero.

BÚHO REAL

Rapaz nocturna más grande de Europa. Presenta unos mechones de plumas oscuras muy sobresalientes en la cabeza simulando un par de orejas. Jóvenes y adultos son muy similares, aunque las hembras son siempre más grandes que los machos.

Ambos presentan el dorso y la cabeza de un color pardo leonado con abundantes manchas oscuras. Por el contrario, la parte baja de la cara y garganta son blancas.

En cuanto al hábitat, utilizan todos los tipos de terrenos, aunque prefieren las zonas con cortados rocosos de muy diversos tamaños cercanos a cultivos. Se encuentran tanto en las zonas boscosas como de matorral. En nuestro término municipal se pueden ver en varias zonas, casi siempre en zonas rocosas.

Suelen nidificar en cuevas, repisas cubiertas, oquedades, etc., de cortados rocosos e incluso en grandes árboles como alcornoques, olivos y algarrobos. No construye ningún tipo de nido, algunas parejas se limitan a realizar una pequeña excavación en el suelo para evitar que los huevos resbalen y caigan al vacío. La puesta suele efectuarse a finales de enero o principios de febrero. 

AGRADECIMIENTOS

Nuestro más sincero agradecimiento al Ayuntamiento Cañete La Real por su importante participación en este reportaje.